October 19, 2018

Regresar a ser yo después de dos hijos fue un largo viaje. Nunca me arreglaba,estaba en pants, cola de caballo todo el día y sin gota de maquillaje. Para qué me iba a arreglar si estaba todo el día en mi casa metida con mi bebé. Me veía en el espejo y quería romperlo. Nada de lo que veía ahí me gustaba. ¿En qué momento me ganó la batalla esa imagen a tal grado de quitar todos los espejos?

Yo nunca había sido así, siempre por lo menos traté de estar con las pestañas pintadas. Pero me ganaba el encierro de todos los días.

Hasta que un día una persona ( de las que según esto tienes que querer) me vio sin maquillaje y se me quedaba viendo muy intensamente hasta que me incomodó y me dijo: “Aaay te ves tan chistosa sin nada en la cara, no te queda la verdad.” Puum, me dolió muchísismo. Evidentemente no estaba en mi mejor momento pero que eso le diera un pretexto más a esa persona para ser así conmigo me ardió en el alma. Recuerdo haber salido con lágrimas en los ojos porque no quería ser así, pero ya no sabía cómo regresar a ser la de antes. Era como esta situación de cuando te peleas con alguien y luego se te pasa el enojo pero ya no sabes ni como hablarle después de la gritoniza que le metiste, bueno pues así yo con mi físico, ya no sabía como hacer las paces.

Me acuerdo perfecto ese primer paso a recuperarme. Iba con mi amiga del alma que después se convirtió en mi comadre, a una tienda. Ahi estaba toodo ese maquillaje y escondido por ahí algo que jamás había usado antes: un lipstick rojo.

Me lo puse y me vi tan diferente. La cara me brilló y después de tanto tiempo me gustó lo que vi en el espejo. Por fin después de años tuve mi aprobación.

Ese lipstick rojo logró darme el empujón que tanto necesitaba, porque no me hizo regresar a ser quien era antes, me hizo ser una nueva versión de mí, algo que ni yo había visto y me encantó quien era ahora.

Por eso siempre me ven la boca de ese color, se volvió en un empoderamiento. Algo que me hizo pensar que en las cosas más pequeñas se dan los grandes cambios.

¡Arriba bocas pintadas! La vida es muy corta para andar sin color.

Las quiero

Atentamente

Mi lipstick y yo.

Madre Hadísima

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