La mujer que murió

La mujer que murió cuando me divorcié

fue una gran mujer. Gran mamá,gran pareja,gran oyente, gran hombro para llorar. Era lo que todos querían que fuera. Esa mujer complacía a toda su casa. Reía delante de la gente pero al final del día lloraba por sentirse tan defraudada de ella misma. Prefería dormir temprano para cortar de tajo el día y saltarse discusiones y peleas. Trataba siempre de poner buena cara a las peores situaciones porque al fin y al cabo los que importaba eran todos los de alrededor.

Se guardó mucho tiempo sus sentimientos, los dejaba pasar.

El miedo se apoderaba de ella constantemente y más cuando se encerraba en el baño a buscarle solución a algo que ya no lo tenía. Tenía miedo de tener que dar explicaciones, tenía miedo de que sus hijos estuvieran mal, tenía miedo de no tener los recursos para salir adelante pero sobretodo tenía miedo de tener que volver a empezar.

Hoy desde esta nueva mujer le entrego mi ofrenda a aquella que ya murió. Hoy soy una mujer sin miedo, echada para adelante, dispuesta a ponerse primero para encontrar su felicidad y de ahí regarla a los demás. Ya no me interesa quedar bien con nadie porque aprendí que la gente que te quiere no necesita que quedes bien con ella. No necesito darle explicaciones a nadie, con tener mi consciencia tranquila es más que suficiente.

Hoy miro mi renacer con lágrimas de felicidad en los ojos y recuerdo a aquella mujer que murió y se sacrificó para que yo pudiera tener un nuevo comienzo.

#CatrinasEnRedHadas

Foto: Pamela Barrón Cobo FOTOGRAFÍA

Maquillaje: Lau Alvarado Maquillista Big Apple Makeup Company